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# · mar 2014 · Reportajes | 0 comentarios

Vivir con osteoartritis

Vivir con osteoartritis

 

Durante décadas, la artrosis se ha considerado una parte del envejecimiento. Hasta ahora. Una investigación reciente señala que las personas mayores no tienen forzosamente que sufrir de dolor artrósico, mientras sorprendentemente las personas bastante más jóvenes de 65 años pueden desarrollar osteoartritis.

¿Qué es la osteoartritis?
La osteoartritis (OA) o enfermedad degenerativa de las articulaciones, afecta a cerca de un 10% de la población y es más común en mujeres que en hombres. La enfermedad afecta al tejido cartilaginoso resbaladizo de los extremos de los huesos que se encuentran en la articulación. Normalmente, el cartílago ayuda a que los huesos se deslicen unos sobre otros. En un paciente OA, sin embargo, el cartílago se rompe y eventualmente se gasta.

Como resultado, en lugar de deslizamiento, los huesos se rozan entre sí, causando dolor, inflamación y pérdida de movimiento. Aunque la mayoría de los pacientes con artrosis son mayores de 65 años, esta reciente investigación muestra que la artrosis no es producto puramente del envejecimiento. Antecedentes familiares de OA, sobrepeso, falta de ejercicio y lesiones en las articulaciones anteriores se postulan como factores de riesgo de OA.

¿Cómo se diagnostica la osteoartritis?
OA se diagnostica a través de una combinación de historia clínica, exploración del paciente y radiografías. En ocasiones se utilizan otras pruebas, como retirar líquido de la articulación.

Los síntomas de la OA son:
– Dolor en las articulaciones constante o intermitente
– Rigidez articular después de sentarse, dormir o permanecer inmóvil de forma prolongada
– Hinchazón o dolor en las articulaciones
– Una sensación de crujido o de sonido de frote de huesos

Si usted experimenta alguno de estos síntomas, consulte a su profesional sanitario. Mientras que el diagnóstico es relativamente fácil de hacer, a menudo es más difícil de determinar si a OA causa los síntomas del paciente. Es por eso que el médico tratante debe no sólo hacer el diagnóstico, sino también descartar otros trastornos y condiciones que pueden empeorar los síntomas. Un diagnóstico y tratamiento a tiempo puede ayudar a controlar el dolor, mejorar la función y retrasar la degeneración.

Pueden los pacientes de Osteoartritis hacer ejercicio?
El ejercicio es una de las mejores formas de tratamiento de la OA y la prevención. Refuerza el soporte muscular alrededor de las articulaciones y mejora y mantiene la movilidad y la función articular. Además, el ejercicio ayuda a controlar el peso y mejora el estado de ánimo del paciente y los factores que influyen en la perspectiva importante la severidad de los síntomas.

Si usted sufre de artrosis, tenga en cuenta los siguientes consejos para hacer ejercicio:
– Practicar ejercicios de bajo impacto o baja carga, tales como caminar, entrenamientos ocasionales y ejercicios con peso ligero
– Utilizar ejercicios de fortalecimiento para grupos de músculos clave relacionados con la función de las articulaciones que se debilitan por la degeneración.
– Si usted padece sobrepeso, comience a hacer ejercicio con cuidado a fin de no poner demasiada tensión en las articulaciones de la rodilla y el tobillo.
– Subir escaleras, aeróbic acuático, entrenamientos con bandas elásticas y ejercicios similares pueden ayudar a mantener las articulaciones móviles sin forzarlas.
– Aprenda a leer las señales del cuerpo y saber cuándo parar, ralentizar o descansar.

¿Cómo puede ayudarle su quiropráctico?
Los doctores en quiropráctica, por la naturaleza de su trabajo, pueden detectar los primeros cambios degenerativos en las articulaciones. Ellos ven el impacto de los cambios degenerativos en la columna vertebral, así como en las caderas, las rodillas y otras articulaciones que soportan peso. Los doctores en quiropráctica también están preparados para aliviar el dolor y mejorar la función de la articulación a través de terapias naturales, como la manipulación quiropráctica, terapias trigger-point o algunas técnicas de masaje.

Los doctores en quiropráctica proporcionan asesoramiento para el ejercicio, ayudándole a elegir los más adecuados para cada persona. Si una articulación inflamada o hinchada le impide hacer ejercicio, hable con su médico quiropráctico acerca de otras opciones para aliviar el dolor sin medicamentos, como aplicación de calor o frío en el área afectada. Además, el quiropráctico puede ayudarle a elegir los suplementos adecuados que juegan un papel importante en la prevención y el tratamiento de la OA.

 

Fuente: American Chiropractic Association
 

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