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Qué es la Quiropráctica. Preguntas Frecuentes

 

¿Qué es la Quiropráctica?
Del griego “cheir” (manos) y “praktos” (hacer), significa “hecho con las manos”. La Quiropráctica es la ciencia que se ocupa de los problemas biomecánico-estructurales de la columna vertebral, y de cómo estos problemas afectan al funcionamiento del sistema nervioso y a la salud en general.
El mecanismo fisiológico en el que se basa la Quiropráctica es el siguiente: el cerebro controla la función de cada una de las células, órganos y tejidos del cuerpo, enviando y recibiendo información a través del sistema nervioso, bien por la médula espinal (ubicada en la columna vertebral) y de los nervios que se ramifican desde la misma a todas las partes del cuerpo, o por el sistema nervioso autónomo.
La inadecuada posición de las vértebras puede provocar la irritación, compresión o pinzamiento de los nervios que emanan desde la médula espinal a través de los orificios vertebrales, o el sistema nervioso autónomo, impidiendo y/o alterando la transmisión de esa información. Por ello, una vértebra que se halla en una posición incorrecta puede ocasionar problemas mecánicos en la columna (lumbalgias, cervicalgias, pinzamientos, hernias discales…), pero también puede incidir sobre el funcionamiento de los nervios, ocasionando problemas orgánicos o trastornos funcionales (migrañas, vértigos, parestesias, alergias, otitis, asma, trastornos respiratorios, ginecológicos o digestivos…).
La Quiropráctica se basa en la premisa de que el óptimo funcionamiento del organismo (órganos, tejidos, sistema inmunológico, capacidad de respuesta y adaptación a los estímulos externos…) precisa del correcto funcionamiento del sistema nervioso, y éste depende, entre otras cosas, de una columna vertebral sana.
La práctica profesional del quiropráctico se centra en corregir, mediante ajustes vertebrales, esos desplazamientos de las vértebras (complejo de subluxación vertebral) trabajando con la columna, corrigiendo su posición, restituyendo su movilidad y evitando la irritación del sistema nervioso. O dicho de otro modo, la Quiropráctica tiene por objeto el restablecimiento y mantenimiento de la salud atendiendo a la íntima relación que existe entre las articulaciones, los músculos y el sistema nervioso, corrigiendo las alteraciones neuro-músculo-esqueléticas y los efectos que esas alteraciones producen en la salud. Es por ello por lo que el tratamiento quiropráctico está basado no solo en la Ortopedia, sino también en la Neurología.
Una vez restaurada la posición normal de las vértebras, el sistema nervioso funciona respondiendo óptimamente a los estímulos del entorno, y el organismo tiende a funcionar manteniendo su propio y normal estado de salud. Los quiroprácticos explican que “su labor se reduce a ajustar la articulación; el organismo se encarga del resto”.
La gran diferencia de esta profesión, frente al resto de profesiones sanitarias, es que la Quiropráctica prescinde en su tratamiento de la farmacología y de la cirugía, enfatizando esa capacidad de autocuración del organismo.

¿Es segura la Quiropráctica? ¿Cómo actúa con su paciente un quiropráctico?
La Quiropráctica es un método no agresivo de recuperación y mantenimiento que prescinde de fármacos y cirugía, evitando así efectos secundarios y hospitalizaciones. El quiropráctico realiza un completo examen inicial al paciente que incluye un estudio estructural, inspección biomecánica de la columna, historial clínico, examen físico, termografía y/o estudio de radiografías. Tras este análisis, el facultativo decide el tipo de ajuste a recibir por el paciente, que practica de forma precisa y segura. Asimismo indicará al paciente el tipo de nutrición, higiene postural y ejercicios físicos recomendables para su caso particular. Si el caso lo requiere, el quiropráctico deriva al paciente a otro profesional sanitario (del mismo modo que éstos envían pacientes a un quiropráctico). Esta relación profesional es frecuente con neurocirujanos, traumatólogos, reumatólogos, rehabilitadores, oncólogos, internistas y ginecólogos.

¿Cómo es el paciente “tipo” que recurre al quiropráctico?
No existe un paciente “tipo”. Cualquier persona puede beneficiarse de la Quiropráctica: desde personas sanas que buscan prevención, hasta personas con patologías crónicas. Para todas las edades: recién nacidos cuya columna sufre en el momento del parto; niños que soportan la carga de sus mochilas, largas horas en sus pupitres o caídas en el recreo; adolescentes sometidos a cambios constantes; adultos con un ritmo de vida intenso y/o deportivo; mujeres embarazadas con frecuentes molestias en las articulaciones de la zona lumbar y pélvica; y mayores que desean mejorar su calidad de vida.
A pesar de que la mayoría de pacientes utiliza la quiropráctica como método terapéutico eficaz frente a trastornos que presentan en la consulta (los mas frecuentes son hernias discales, lumbagos, ciáticas, espondilolistesis, escoliosis y desviaciones, dolores de espalda, adormecimientos, pinzamientos, cervicalgias, mareos, vértigos, migrañas, dolores de cabeza, artrosis y, en un menor porcentaje, trastornos orgánicos como alergias, otitis, asma, trastornos digestivos, respiratorios o ginecológicos), su mayor virtud es la de ser un eficiente método de prevención ante futuras dolencias, debido a esta capacidad de optimizar el sistema nervioso que cuida y mejora nuestro organismo. Un porcentaje cada vez más elevado de personas recurre a la quiropráctica como medio preventivo de salud.

¿Es recomentable para los niños?
Es muy recomentable. En el útero materno, la columna vertebral del niño está sometida a compresiones y torsiones continuas y, en ocasiones, a constricciones intrauterinas debido a subluxaciones de la propia madre. Además, durante el parto, los métodos traumáticos de extracción y posturas de la mujer pueden producir alteraciones mecánicas de la columna vertebral. El quiropráctico elimina las subluxaciones del niño a partir de una serie de “ajustes” suaves sobre la espina dorsal, restaurando gradualmente la correcta alineación y función de la espina dorsal.
Durante la etapa de desarrollo, los niños poseen mucha más plasticidad que los adultos en el sistema nervioso y columna vertebral, sus cuerpos se adaptan y renuevan con mayor facilidad. Así, responden de manera muy satisfactoria a la atención quiropráctica y potencian al máximo su buen crecimiento y desarrollo. Al igual que el cuidado dental o el oftalmológico, el cuidado vertebral puede integrarse como una más en las revisiones rutinarias del niño por su carácter preventivo, su ausencia de efectos secundarios a estas edades y el respeto de la fisiología natural del cuerpo humano.
Con el cuidado quiropráctico el organismo del niño se beneficia de un mejor rendimiento de su sistema nervioso a partir de la eliminación de algunas señales de advertencia como: dolor de cabeza, de espalda, articulares, tortícolis, nerviosismo o hiperactividad, desgaste de un zapato más que del otro, dolor de extremidades (hombros, brazos y piernas), desviaciones, una pierna más corta, dolor crónico de oídos, hormigueo, pies hacia adentro o hacia afuera, cansancio crónico y mal descanso, una cadera o un hombro más alto que el otro.
Además, investigaciones en el campo pediátrico indican que la Quiropráctica ayuda también a niños que presentan otras patologías como asma e insuficiencias respiratoria, enuresis o micción involuntaria, cólicos, problemas de audición y otitis media, infecciones de oído, sistema inmunológico debilitado, amigdalitis, entre otros muchos problemas comunes de la infancia.
El quiropráctico no sólo se preocupa del cuidado de la columna sino también de los hábitos del niño. Hace hincapié en la práctica de ejercicio regular (los músculos que desarrollan de pequeños mantendrán erguida la columna toda su vida) y posturas correctas a la hora de sentarse, escribir, andar, dormir o cargar peso (el cual nunca debe exceder el 10% del propio peso del niño).

¿Qué beneficio extra experimenta un paciente de Quiropráctica?
Aunque la quiropráctica demuestra su eficacia ante dolores de espalda, cervicales o de cabeza que los pacientes presentan en consulta, es una terapia que va más allá: hacia la salud global del paciente. Las personas que acuden al quiropráctico suelen sentir una mejora en su calidad de vida. Aparte de recibir una solución a su problema mecánico y aliviar el dolor, los pacientes experimentan con frecuencia un mejor descanso, reducción de estrés, de vértigos y de mareos, estimulación de su sistema inmunológico, mejora de la actividad cerebral y ganas de estar activo y practicar ejercicio, entre otros.
Carlos Gevers, presidente de la AEQ, destaca este hecho: “a lo largo de mi carrera he vivido resultados sorprendentes tanto para mí como para mis pacientes. Es cierto que la Quiropráctica tiene fama de poder resolver los dolores de espalda de forma bastante eficaz y rápida. Eso es lo que la mayoría de las veces nos da reconocimiento y nos trae a pacientes. Pero además, la Quiropráctica tiene ese efecto rebote que permite que a través del sistema nervioso otros trastornos o disfunciones puedan mejorar. La mayoría de adultos vienen con problemas de espalda suelen notar otros efectos que no esperaban, sobre todo dormir mejor (lo cual muchas veces tiene que ver con una reducción de dolor o de niveles de estrés). Estos dolores de espalda suelen tener unos efectos de ciática, dolores de cabeza derivados del cuello o mareos (vértigos cervicogénicos). Estos pacientes que a veces nos son derivados por médicos mejoran de forma muy espectacular con la Quiropráctica. Hay casos de pacientes cuya ultima alternativa que le ofrecían era la cirugía, pero deciden no operarse (por ejemplo de una hernia discal) o deciden no seguir un tratamiento medicamentoso muy fuerte (ej. pacientes que sufren fibromialgia), y con la Quiropráctica mejoran en su función y su calidad de vida sin necesidad de pasar por quirófano”.

¿Qué formación posee un quiropráctico? ¿La enseñanza de Quiropráctica en España está reconocida internacionalmente?
La OMS establece para la carrera de Quiropráctica un mínimo de 4200 horas lectivas y 1000 horas de formación clínica supervisada.
En España, cumpliendo estos requisitos, el Título Superior Universitario en Quiropráctica se obtiene tras realizar una carrera en 5 años de 5.500 horas lectivas (incluyendo un año de internado clínico). Todos los miembros de la Asociación Española de Quiropráctica son titulados universitarios superiores. La mayoría ha estudiado en universidades del extranjero pero ya se están incorporando los titulados en España recientemente. El Real Centro Universitario Escorial-María Cristina comenzó a impartir en 2007 el Título Superior Universitario en Quiropráctica. En junio de 2012 se graduó la primera promoción con un título que cuenta con la acreditación de los organismos internacionales de Quiropráctica. El Barcelona College of Chiropractic (BCC) se encuentra en proceso para obtener próximamente esta validación internacional.
El título cumple con la metodología del Espacio Europeo de Educación Superior y capacita para el ejercicio de la profesión quiropráctica en la mayoría de los países de Europa y en el mundo, aunque paradójicamente dentro de nuestras fronteras y debido a la situación legal actual actual, sólo se considera título propio del Centro Universitario, sin carácter oficial.

¿Es una profesión conocida en el mundo?
La Quiropráctica es la tercera profesión sanitaria de Atención Primaria en el mundo (después de la medicina convencional y la odontología) con más de 30 millones de pacientes cada año. En algunos países el quiropráctico está integrado en el sistema público de salud y es el primer facultativo al que se consulta antes de optar por otras soluciones más drásticas, especialmente en problemas musculares o del esqueleto.
Por tradición se encuentra muy asentada en los países anglosajones, sobre todo en Estados Unidos (donde se inició, se gestó su marco legal y donde se concentra un gran número de universidades de Quiropráctica), Autralia, Canadá, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Inglaterra… En los últimos 20 años se ha ido incorporando a países de nuestro entorno: está regulada en los países nórdicos, Francia, Italia, Bélgica y Portugal como profesión sanitaria de Atención Primaria. Está también regulada en otros países como Chipre, Hong Kong, Liechtenstein, Namibia, Panamá, Suiza, Brasil, Costa Rica, Sudáfrica, Zimbawe; y reconocida en países como Irlanda, Alemania, Bermudas, Ecuador, Guatemala, Israel, México, Holanda, Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos o Venezuela.
Figuras del deporte o del espectáculo han contribuido indirectamente a hacer más conocida la quiropráctica. Usain Bolt (que en las últimas olimpiadas y ante las cámaras fue ajustado por un quiropráctico en la misma pista antes de entrar en carrera), Michael Jordan, Evander Holyfield, Lionel Messi, Rafael Nadal, Tiger Woods, Jorge Lorenzo, la plantilla del A.C Milan, Madonna, Mel Gibson, Arnold Schwarzenneger… entre muchos otros, han acudido al quiropráctico para mejorar su rendimiento, prevenir lesiones o mantener una buena calidad de vida. Algunos de ellos han hablado sobre su positiva experiencia y han recomendado públicamente esta práctica sanitaria.

¿Por qué es tan poco conocida en España?
En contraste con este desarrollo y popularidad universal, en España se mantiene aún otra realidad. A pesar de pertenecer a la Unión Europea y de que nuestros vecinos reconozcan la quiropráctica y su formación universitaria, en España aún se sigue trabajando para que los políticos españoles regulen y reconozcan la profesión. Por otro lado, mientras en muchos países la palabra quiropráctica resulta familiar para el gran público, aquí sigue siendo una gran desconocida. Según explica Ricardo Fujikawa, Director de Estudios de Quiropráctica del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, “en España la profesión no está regularizada y hay pocos profesionales (unos 200), los cuáles están mas centrados en sus prácticas privadas por lo cual mucha gente no ha escuchado nada acerca de la quiropráctica. Cuando hay un grupo de recursos humanos disponible la profesión se hace más visible. En Italia, por ejemplo, un país donde los quiroprácticos son reconocidos por ley, tras el terremoto de L’aquila se podía observar por televisión como actuaban colaborando con la Cruz Roja.”

¿La Quiropráctica es eficaz? ¿Por qué económicamente es tan rentable?
Se han presentado estudios científicos que concluyen que el tratamiento quiropráctico es más efectivo que el tratamiento médico convencional para el dolor lumbar. Se describe también su alta eficacia frente al dolor cervical no específico (la segunda causa de discapacidad musculo-esquelética en los países desarrollados tras el dolor lumbar) y al dolor de cabeza común originado en las cervicales.
El dolor de espalda es uno de los problemas de Salud más importantes en nuestro planeta afectando a casi el 20% de la población mundial, según datos de la OMS. En España cada año se dan dos millones de consultas en atención primaria por esta dolencia y es la primera causa de baja laboral junto a la gripe. Un informe de la agencia Europea para la seguridad y la salud en el trabajo concluye que los problemas de espalda afectarán a un 60-90% de personas durante su vida laboral, con una tasa de recaídas además del 20-44%.
Los ajustes quiroprácticos consiguen en muchos casos evitar la cirugía y el consumo de medicamentos. Uno de los objetivos principales de los quiroprácticos es que se incluya esta práctica en la seguridad social, ya que beneficia al paciente, a las empresas y al propio estado por el ahorro económico que conlleva. Estudios de coste/eficacia realizados por grandes compañías de seguros o incluso directamente por Gobiernos de países (Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Inglaterra, Francia) coinciden en que el cuidado quiropráctico disminuye el tiempo de baja laboral a la mitad, con el consiguiente beneficio para las empresas. Por ello, algunos países como la misma Canadá, Noruega, Suecia, Dinamarca o Italia integran la Quiropráctica en su sistema público de salud. Se estima que la Quiropráctica consigue un ahorro de hasta el 50% en costes sanitarios respecto a la medicina tradicional, evitando gastos de hospitalización, medicinas y cirugía, sobre todo en pacientes con lumbalgia mecánica (dolor de espalda común).
El fomento de la Quiropráctica en España podría ayudar además a paliar otro problema añadido: los efectos secundarios derivados del consumo de antiinflamatorios. El informe Episer 2000, realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) indica que más de 6 millones de españoles consumen antiinflamatorios, un 25% de los cuales acaba padeciendo efectos gástricos adversos (úlceras, hemorragias, digestivas, etc.). Los problemas gastrointestinales provocan al año más de un millón de consultas médicas, 40.000 ingresos hospitalarios y unos costes directos para el Sistema Nacional de Salud de más de 320 millones de euros. Se estima que cada año unos 55.000 trabajadores se ausentan de su puesto de trabajo al menos un día por estos trastornos.

¿Qué supone que la Quiropráctica no esté aún reconocida oficialmente en España?
La Quiropráctica en España aún no es profesión sanitaria ni ha sido objeto de regulación, a pesar de estar reconocida como profesión sanitaria por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) y tener carácter sanitario en la mayoría de los países desarrollados del Mundo, sobre todo EE.UU., y muchos europeos como Reino Unido, Francia, Portugal, Italia, Dinamarca o Suiza, contando incluso en algunos de ellos con reconocimiento de profesión sanitaria de salud básica. Al ser la normativa sanitaria una cuestión de Derecho interno y reservado a la Soberanía de cada País miembro de la UE, la profesión quiropráctica en España se encuentra en una situación de vacío normativo. Desde la Asociación Española de Quiropráctica (A.E.Q.) se ha solicitado ante las Cortes y los Ministerios competentes en materia de Sanidad y Educación que el Parlamento impulse el proceso legislativo que reconozca el carácter sanitario y la sustantividad propia de la profesión quiropráctica.
La regulación de la quiropráctica en España es cuestión de un trámite político pero, mientras tanto, los profesionales quiroprácticos que cumplen los requisitos establecidos por los Estatutos de la A.E.Q. se encuentran en una situación de inseguridad jurídica y agravio comparativo con otros profesionales de otros países europeos. Este problema puede llevar a que los pacientes españoles sean tratados por presuntos quiroprácticos que no cumplan los estándares mínimos de calidad exigibles internacionalmente.

¿Cómo puedo distinguir un buen profesional quiropráctico de una persona que realiza intrusismo?
Exige a tu quiropráctico que te muestre tu titulación. Para Carlos Gevers, presidente de la Asociación Española de Quiropráctica, “poseer una titulación es la única garantía de que el profesional ha recibido una formación seria. No podemos garantizar que los quiroprácticos que no pertenecen a la AEQ posean algún tipo de formación ya que al existir este vacio legal, cualquier persona en España puede autodenominarse quiropráctico, puede haberse impreso un título o haber hecho una formación de 100 horas o un curso online. Esto nos deja en clara desventaja, es menos atractivo realizar una carrera y asociarse que imprimirse un título y ponerse a trabajar. Pero al final es el mercado el que da la razón. Nuestros asociados tienen consultas que crecen, tienen éxito, y sus pacientes agradecen la cualificación y el tipo de cuidados que reciben por parte de estos profesionales. La Agencia Española de Normalización (AENOR), un organismo semipúblico que representa a España en cuanto a normas de calidad, publicó una norma denominada “servicios sanitarios quiroprácticos” que aún no se ha implantado en España pero pretendemos que sigan los profesionales quiroprácticos que quieren demostrar que por un lado han recibido una formación de calidad y que por otro están ofreciendo unos servicios de calidad al público. Esto permitirá distinguir a los quiroprácticos debidamente formados de los otros, los cuales no podrán acceder a recibir este tipo de acreditación”.

¿La Quiropráctica es compatible con otras profesiones como la fisioterapia o la osteopatía?
La quiropráctica posee un marco de actuación concreto, no compite ni se solapa con otras especialidades como la fisioterapia o la osteopatía. Para Ricardo Fujikawa, director de Estudios del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, “por falta de información algunas personas creen que la Quiropráctica es una medicina alternativa que hace intrusismo laboral sustituyendo al médico o al fisioterapeuta. Pero la Quiropráctica se trata en realidad de otro enfoque que actúa sobre otro área todavía no cubierto por otros facultativos”. Fujikawa ha sido consejero de la Federación Mundial de Quiropráctica y durante su experiencia internacional ha observado una compenetración positiva entre las diferentes disciplinas: “He comprobado que en la mayoría de los países conviven Medicina, Quiropráctica y Fisioterapia sin problemas, con una visión multidisciplinar. Cada una aporta aspectos de los que carece la otra y actúan juntas en beneficio del paciente”. En España existe recelo de algunos profesionales hacia la quiropráctica. Para Fujikawa esto tiene origen en una errónea percepción de conflicto laboral: “Algunos lo perciben como una competencia, algo que les va a quitar puestos de trabajo. Pero desde un punto de vista académico y científico el quiropráctico es un profesional que tiene sus aspectos específicos y procedimientos particulares. Si esto no fuera así no existirían quiroprácticos en otros países. Al quiropráctico sólo le compete la columna vertebral y su relación con el sistema nervioso igual que un odontólogo tiene su enfoque en los dientes, cómo mordemos, cómo digerimos…. y no compite con otro profesional. La quiropráctica se centra en algo muy específico que a la vez se relaciona con la salud global del cuerpo.”